Un organismo tan importante como lo es la Armada de Venezuela, requería una revisión de su misión, sus metas, y sus objetivos, a fin de alinearse con el plan de la Nación del año 1994. La organización de la institución en aquel entonces no permitía una gestión eficiente, por lo que fue necesario comenzar por la "reorganización" de la misma.
El principal problema de la Armada de Venezuela era el modelo de gestión bajo el cual se regía. Dicha gestión no daba cabida a la aplicación de vías alternas para la resolución de los problemas, afectando también el dinamismo y la capacidad de adaptación a nuevas realidades.
Con gran esfuerzo, más de 1.200 oficiales y suboficiales se sometieron a un proceso de reapreciación de su entorno y de su organismo, permitiendo renovar las políticas de gestión, y alcanzando nuevos objetivos.
Además de lograr el desarrollo humano de los integrantes de la Armada, logramos establecer un nuevo Modelo de Dirección de Mando, en el que el Comandante se convirtió en un Hombre Vértice, capaz de asumir las responsabilidades que amerita un proceso de cambio, y asegurar la permanencia del mismo a lo largo del tiempo.